
Sucede a veces que nos cansamos del mundo. Nos parece todo tan artificial, tan monótono, tan dañino que la única idea que tenemos en la cabeza es una que suena "puff" y no paramos de fantasear con la idea de desaparecer, de dejarlo todo y buscar una isla desierta; como la que encontró aquel naufrago del que nos habla Ismael Serrano. Una isla donde no se conozcan las leyes por las que se rige el mundo moderno, una isla donde ni siquiera las haya, puesto que al ser tú el único habitante no tiene mucho sentido. Una isla donde no haya guerras, ni violencia, ni injusticias. Donde no se escuchen voces de odio, ni llantos de desesperación (excepto el tuyo en alguna ocasión). Una isla en la que no vas a "sobrevivir" sino a "vivir" en toda regla. Una isla, tu isla. Pero, al fin y al cabo, ¿Qué puedes hacer? seguir soñando con ella. Esa isla existe sólo en tu mente. Jode un poco, la verdad, pero por mucho que lo desees nunca estarás en ella.¿Qué se le va a hacer? Pero soñar, al fin y al cabo es gratis y así te entretienes y te escapas de la realidad, hasta que, mencionando de nuevo a Serrano, sin saber cómo ni cuando, algo te erice la piel, y te rescate del naufragio. Sea eso posible, o no.
(Por cierto, el vídeo del naufrago de Ismael Serrano lo podéis encontrar en el blog de Nuria, tan sólo pinchando en la lista de blogs que hay en la derecha de éste, para los pocos que no lo conozcáis. Merece la pena verlo)